Posteado por: SanchezdeCastro | 31/05/2010

Red Bull de garrafón

Lo que pasó entre Vettel y Webber en Turquía es para que alguien haga rodar cabezas. No se si debe ser una testa germana, aussie o británica, pero no puede permitirse que un equipo ganador dilapide una ventaja inmensa por la penosa forma de entender la sana competitividad entre compañeros que tienen en Red Bull.

Cada minuto que lo pienso, veo más culpable a ‘Seb’. La situación fue, según todos los datos que tengo, de la siguiente manera. Webber afrontaba con relativa comodidad la recta final de la carrera del Gran Premio de Turquía hasta que por radio su ingeniero le adivirtió que debía aflojar un poco el ritmo porque podía quedarse sin gasolina. En cuanto recibió el aviso, el australiano, lógicamente, bajó revoluciones, puso el mapa de consumo más bajo y permitió, sin pensar lo que iba a pasar después, que su compañero Sebastian se acercase.

En el mismo muro donde Ciaron Pilbeam, ingeniero de carrera de Webber, avisó a este del problema de la gasolina, se encontraba el ingeniero del nombrado por aclamación (o casi por adoración, como a algunos Papas) heredero de Michael Schumacher. Este escuchó que Webber iba a quitarse la coraza y avisó a su piloto: “Ataca ahora que está débil y podemos darle un mordisco al campeonato”.

Vettel lo hizo, pero, ¿para qué pensar y esperar a adelantarle cuando no haya riesgo? Mucho mejor meterle el monoplaza en una zona complicada, forzar la máquina a final de carrera (cuando más hay que tener cuidado) y arriesgarte a un accidente, como ocurrió, con tu propio compañero de equipo. ¡Qué más da si queda más de medio campeonato! ¡Qué más da si con un segundo puesto te hubieras mantenido a rueda del propio Webber en la general! ¡Para qué pensar en los puntos del campeonato de constructores! Es mucho más divertido si puedes pegarle un cerrojazo a tu propio vecino de box y avisarle de que eres el presunto heredero de Michael Schumacher.

En fin, lo más lamentable vino después. Vettel, que ya llevaba desquiciado todo el fin de semana, se arropó en los pechos de papá Christian Horner, el mismo al que va a apuñalar en cuanto los euros de rojo corso le asomen por el morro. El jefe de Red Bull tuvo los santos bemoles de defender al alemán, antes siquiera de comprobar qué había pasado: la culpa era de Webber por cerrarse. Algo que, si vemos el vídeo, no ocurrió; es más, incluso Webber hace amago de echarse a la derecha cuando le enchufa Vettel.

En fin, ya se ha encargado el doktor Helmut Marko (el que parte el bacalao en Red Bull por debajo de Dietrich Mateschitz) de calmar los ánimos y decir que la culpa es de ambos. Vamos, que a Webber le dan, haga lo que haga.

PD.- Si queréis saber lo que opino de Ferrari, toca ir a SportYou, que hay que repartir los palos.

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Responses

  1. […] me había hecho fan de Vettel, tras esta carrera se me ha caído del pedestal. Tengo muy claro que la culpa del choque entre los dos Red Bull es totalmente suya. Webber mantiene su trayectoria totalmente recta, y […]


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