Posteado por: SanchezdeCastro | 27/05/2010

Carlos Reutemann, el piloto presidenciable

Argentina, 1991. Un hombre bien posicionado en la sociedad del país gobernado, por aquel entonces, por Carlos Menem logra ganar las elecciones a gobernador de su provincia natal, Santa Fe, inscrito en las filas del Partido Judicialista. Su nombre: Carlos Alberto Reutemann, y su afición (y profesión) había sido hasta el momento el automovilismo y la Fórmula 1, de la que fue subcampeón del mundo en 1981.

Reutemann (Santa Fe, Argentina, 1942) , de ascendencia suiza e italiana, fue heredero de la pasión nacida en tiempos del maestro Juan Manuel Fangio en el país albiceleste. Su infancia estuvo marcada por las carreras de el Chueco, por lo que es lógico que en 1965 ya se embarcara en su primera carrera profesional, en turismos. El Lole (de LOLEchones, por ‘los lechones’ que criaba su padre) se proclamó campeón nacional de la categoría, hasta que en 1969 probó suerte en los monoplazas, en la Fórmula 2 de su país. Ganó en su año de debut, y muchos vieron en él al nuevo Fangio.El salto a Europa, apoyado por la petrolera YPF, se dio en 1970 con el equipo Brabham de Bernie Ecclestone donde salió a relucir el difícil carácter del argentino. En la carrera de Hockenheim, Reutemann provocó un accidente en el que se vio implicado Jochen Rindt, que acabó echando humo por las orejas y soltó una perla como “los indios deberían quedarse en la selva y no venir a correr a Europa”. Polémicas aparte, Lole se proclamó subcampeón de la F2 por detrás de Ronnie Peterson en 1971 y Bernie, al que se le puede achacar muchos fallos, pero no el de dejar pasar las oportunidades, le propuso dar el salto a la máxima categoría en su equipo, con Graham Hill como jefe de filas.

Reutemann debutó en un circuito que conocía muy bien, en el GP de Argentina. La expectación por verle era máxima y no defraudó: logró la pole por delante del campeón Jackie Stewart, aunque finalmente acabó séptimo en la carrera. Lograr la primera posición en la parrilla el día de debut de un piloto es algo inusual, todavía hoy, y sólo tres pilotos lo han logrado a lo largo de los 58 años de competición: Mario Andretti, Carlos Reutemann y Jacques Villeneuve.

Un piloto con muchos altibajos
Sus primeros podios llegaron en 1973 en los circuitos de Paul Ricard (GP Francia) y Watkins Glen (GP EE.UU.), y en 1974, con el brasileño Carlos Pace como compañero, llegaron sus primeras victorias en los Grandes Premios de Sudáfrica, Austria y Estados Unidos, las primeras del equipo Brabham desde 1970. Pese a estos resultados, sus detractores le acusaban de ser demasiado irregular e impetuoso. Tras estudiarlo, Reutemann se puso manos a la obra y en 1975 salió con el único objetivo de mantenerse en pista las mayores carreras posibles, sin atender tanto a las posibles victorias. Y vaya si le funcionó: sólo ganó una carrera, la del Gran Premio de Alemania en el infierno verde de Nürburgring, pero acabó cinco veces más en el podio. La temporada 1976 fue bastante mediocre para él, y a falta de cuatro carreras decidió fichar por Ferrari, donde Nikki Lauda era el amo y señor.

Tercero en Argentina y ganador en Brasil, en 1977 estuvo por primera vez a la cabeza de la clasificación, y en 1978, con la marcha de Lauda, se puso al frente del Cavallino Rampante, con un joven ‘loco’ como escudero: Gilles Villeneuve. El empuje de Andretti y Peterson le hizo imposible destacar con los coches italianos, y se pasó a Lotus en 1979. Otro año pésimo, por lo que no dudó en irse a Williams con Alan Jones. Su victoria en Mónaco ese año le dio alas, y encadenó seis podios casi consecutivos. Volvió a ser tercero en el campeonato.

Su mejor año, sin embargo, fue en 1981, con casi 40 años. Empezaba a rondar su cabeza la idea de retirarse cuando hizo cinco podios en las otras tantas carreras, con dos victorias incluidas (Brasil y Bélgica). Tenía al segundo, Nelson Piquet, a doce puntos a mitad de temporada y todo parecía decantado hacia el Lole. Sin embargo, el brasileño se rehizo y le alcanzó con siete podios consecutivos. Ambos llegaron empatados a falta de tres pruebas: Italia, Canadá y Estados Unidos. Reutemann ganó en Monza, pero no puntuó en Canadá y llegó a Las Vegas, que estrenaba circuito, con sólo un punto de diferencia sobre Piquet. En los entrenamientos dio un golpe de autoridad, con la pole, pero en la prueba del domingo le entró el pánico y ni siquiera entró en los puntos, algo que sí haría su perseguidor. Carlos Reutemann se proclamaría subcampeón del mundo con sólo un punto de desventaja sobre Nelson Piquet en ese 1981.

El varapalo para Lole fue tremendo. No se llegó a recuperar anímicamente, pese a que la temporada de 1982 la comenzó con compañero nuevo, Keké Rosberg (padre de Nico, el actual piloto de Williams) y con un segundo puesto en Sudáfrica por detrás de Alain Prost. En la tercera carrera, en Brasil, sufrió un accidente sin consecuencias, y aprovechando que estaba cerca de casa, anunció su retirada.

De los asfaltos al Congreso
Reutemann se mantuvo siempre cerca del automovilismo, pero su popularidad le acercó a círculos sociales y políticos desconocidos para él hasta el momento. Tanto es así que se inscribió en el Partido Judicialista y, bajo el patrocinio y mecenazgo de altas jerarquías de su país, alcanzó el cargo de gobernador de Santa Fe. Fue dirigente entre 1991 y 1995, y sólo las leyes le evitaron repetir más legislaturas, hasta que decidió volver a intentarlo en 1999. Esa fue su etapa política más dura, ya que tuvo que bregar con una crisis económica que llevó al borde del colapso a Argentina y que se llevó por delante al presidente Fernando de la Rúa.

Ahora mismo se encuentra en tierra de nadie. Igual que en su carrera deportiva, el Lole sigue manteniendo una independencia sobre el poder establecido y sobre lo que, desde su propio partido le dictan. Pese o gracias a ello, Carlos Reutemann está considerado como uno de los políticos mejor considerados de su país y muchos le están pidiendo a voces que le plante cara a ‘la dinastía Kischner‘ y se presente candidato para ser el nuevo inquilino de la Casa Rosada de Buenos Aires. Si lo logra, seguro que nunca hubo un dirigente más cualificado para tomar decisiones rápidas, algo muy necesario en los tiempos que corren.

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Responses

  1. En los entrenamientos dio un golpe de autoridad, con la pole, pero en la prueba del domingo le entró el pánico y ni siquiera entró en los puntos, algo que sí haría su perseguidor. Carlos Reutemann se proclamaría subcampeón del mundo con sólo un punto de desventaja sobre Nelson Piquet en ese 1981.

    No mientan. Tuvo problemas con la caja. El equipo le soltó la mano para favorecer a Alan Jones.


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